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Prefacio

Dominada por la desesperación, comencé a moverme con rapidez. Giré para escapar, pero me descubrí atrapada entre él y la baranda de hormigón. No me había percatado de lo cerca que estaba del final.

—¡Justo donde te quería! —exclamó entusiasmado.

Me di vuelta para mirarlo, horrorizada.

—¿Por qué está empecinado conmigo? —atiné a preguntar.

—Podría decirte que es porque estás en el lugar y el momento equivocados, pero ¿para qué mentir? Estás justo donde debes estar, y eres precisamente la persona que estamos buscando.

—¿Por qué? —repetí con un quejido.

—En este instante comprenderás —dijo avanzando hacia mí—. ¡Mírate! Eres apenas un pichón. Sin embargo, no te preocupes, por esa razón es que voy a enseñarte a volar.

El corazón se me detuvo.

El agresor salvó la distancia que nos separaba, me tomó del cuello de la ropa y, para mi espanto, me alzó en el aire sobre la baranda de la terraza. Entonces, me soltó al vacío, sin darme tiempo a aferrarme a nada.

Presa del pánico, comprendí que iba a morir.

Hubo un grito tan aterrador que me costó reconocerlo como propio. Nunca hubiera imaginado que mi vida concluiría de esa manera, con apenas 19 años.

Por un instante en que mi cuerpo pareció quedar suspendido en el aire, el cerebro se me bloqueó y esperé que la respuesta a mi pregunta fuera develada. Eso nunca sucedió. Comencé a caer de cabeza.

El corazón me bombeaba frenético, a punto de colapsar, cuando de pronto ocurrió algo que no soñé con presenciar jamás. Resultaba incluso más extraño que el loco arrojándome desde un quinto piso, sin explicación lógica alguna.

Alguien chocó contra mí, no desde la dirección esperada sino desde arriba. Me rodearon unos brazos fuertes, y una mano firme me atrajo la cabeza contra un pecho duro, protegiéndola y obstruyéndome la visión. Agradecí que los últimos segundos de mi vida fueran en completa oscuridad: no quería ver el suelo acercándose en el momento de estrellarme.

¿Quién era?

Apenas terminé de pensarlo, comprendí. No podía verlo, pero supe que era él. ¿De dónde había salido? ¿Se había lanzado al vacío para morir conmigo?